Cuántas veces he ido en hora temprana a los jardines:
las ramas me recordaban la actitud de los amantes.
¡Qué hermosas se mostraban cuando el viento las entrelazaba como cuellos!
Las rosas son mejillas, las margaritas bocas sonrientes, mientras que los junquillos reemplazan a los ojos.
Belit-Seri cuanto me duele saber que te sientes más atraído por el destino indeciso de los dioses que por la promesa que me hiciste. ¡Ya no recuerdas tus palabras en la casa de mi padre …! Allí nos esperan todos los relatos y las raíces de nuestras letras, pero ¿dónde queda la verdad, dónde nuestros sueños, dónde la poesía? Esa curiosidad infinita tuya por el "Más Allá" sólo te hará descubrir la desolación y la soledad a la que te condenerá el implacable Hades en su reino. Ya conoces el engaño que perdió a Perséfone.
Pero tú todavía posees la voluntad, Belit-Seri, y ya sabes que no hay nada más fuerte que esa verdad. Ante esto los dioses se vuelven imprecisos y ceden con premura. Quizás es una simple reflexión, pero no olvides que la filosofía está basada en la razón y ésta no habrá nadie que te la quite. En el fondo, los dioses son siempre insondables y temen enfrentarse a lo lógico. Piensa en Hermes, hábil y elegante como el dios que es de literatos y poetas, pero siempre comportándose con astucia. Después de todo, ellos también sienten como los humanos.
Tienes suerte de estar en Maalula: ¡qué preciosa ciudad, y qué acogedora! Me han hablado de su hermoso paisaje, de la luz y del color que cubre la tierra, de sus higueras, las viñas y los damascos. Una naturaleza que escribe historia, todo un paraiso que ha quedado algo debilitado por los repetidos ataques de los gobernantes de Assur. Te recomiendo visitar algunos de sus monasterios, encontrarás en ellos el reposo necesario para enfrentarte a ese camino infinito que te impide el regreso a Alejandría. Debes ser fuerte, desprenderte de las cadenas que limitan tu libertad, y engarzar en los hilos del silencio todas las palabras que te faltan para dar expresión a la verdad que guarda nuestro destino. Sé valiente, como corresponde a un guerrero del faraón, y no dejes que sean los dioses los que impongan un lenguaje implacable y de olvidos a nuestra historia.
Mientras seguiré confiando en ti, confiaré en que sabrás encontrar las palabras para poner voz a tus sueños y en que no dejarás de acudir a la cita que tenemos en la tierra de nuestros mayores, pero ten en cuenta, Belit-Seri, que cuando la confianza se manipula mucho, se vuelve frágil y se quiebra para siempre.
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Adela
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