Un nuevo hogar

Se quedó algo pequeña la casa y me he trasladado a esta nueva dirección:
http://uxa-y-belitseri.blogspot.com/
Tendré mucho gusto en recibiros.

Se quedó algo pequeña la casa y me he trasladado a esta nueva dirección:
http://uxa-y-belitseri.blogspot.com/
Tendré mucho gusto en recibiros.
Para todos también: feliz verano.
Pilar
Ibn Hafs al-Yaziri (s.XI)
Foto: Google (Maalula)
Belit-Seri cuanto me duele saber que te sientes más atraído por el destino indeciso de los dioses que por la promesa que me hiciste. ¡Ya no recuerdas tus palabras en la casa de mi padre …! Allí nos esperan todos los relatos y las raíces de nuestras letras, pero ¿dónde queda la verdad, dónde nuestros sueños, dónde la poesía? Esa curiosidad infinita tuya por el “Más Allá” sólo te hará descubrir la desolación y la soledad a la que te condenerá el implacable Hades en su reino. Ya conoces el engaño que perdió a Perséfone.
Pero tú todavía posees la voluntad, Belit-Seri, y ya sabes que no hay nada más fuerte que esa verdad. Ante esto los dioses se vuelven imprecisos y ceden con premura. Quizás es una simple reflexión, pero no olvides que la filosofía está basada en la razón y ésta no habrá nadie que te la quite. En el fondo, los dioses son siempre insondables y temen enfrentarse a lo lógico. Piensa en Hermes, hábil y elegante como el dios que es de literatos y poetas, pero siempre comportándose con astucia. Después de todo, ellos también sienten como los humanos.
Tienes suerte de estar en Maalula: ¡qué preciosa ciudad, y qué acogedora! Me han hablado de su hermoso paisaje, de la luz y del color que cubre la tierra, de sus higueras, las viñas y los damascos. Una naturaleza que escribe historia, todo un paraiso que ha quedado algo debilitado por los repetidos ataques de los gobernantes de Assur. Te recomiendo visitar algunos de sus monasterios, encontrarás en ellos el reposo necesario para enfrentarte a ese camino infinito que te impide el regreso a Alejandría. Debes ser fuerte, desprenderte de las cadenas que limitan tu libertad, y engarzar en los hilos del silencio todas las palabras que te faltan para dar expresión a la verdad que guarda nuestro destino. Sé valiente, como corresponde a un guerrero del faraón, y no dejes que sean los dioses los que impongan un lenguaje implacable y de olvidos a nuestra historia.
Mientras seguiré confiando en ti, confiaré en que sabrás encontrar las palabras para poner voz a tus sueños y en que no dejarás de acudir a la cita que tenemos en la tierra de nuestros mayores, pero ten en cuenta, Belit-Seri, que cuando la confianza se manipula mucho, se vuelve frágil y se quiebra para siempre.
Uxa
Caronte
He tardado en escribir, acabo de regresar. Te voy a contar lo que nadie sabe, solo tú, bella dama del Nilo, sabrás donde he estado. No lo cuentes a nadie, es tan increíble que se reirán de ti. Y a mí me tacharán de fantasma. Acompañé a Menipo el filósofo cínico, a Carmoleo de Mégara, cuyo valor de sus besos es de dos talentos, a Lampico, el tirano de Gela, a Damasias, el atleta, a Cratón el rico, a un general, un filósofo, a un orador, que no supe de dónde eran. Hermes nos acompañó hasta la Laguna, allí nos recibió Caronte. Tenía curiosidad por visitar el Inframundo.
Para poder subir a la barca, carcomida y llena de agujeros, todos debíamos de desprendernos de la carga que portáramos: Menipo arrojó la alforja y el bastón; Carmoleo, los besos de sus labios; Lampico, las riquezas atesoradas a costa de sus súbditos, su crueldad, su locura y su cólera; Damasias, fue obligado a desprenderse de sus músculos, coronas y aplausos; Cratón, dejó en la orilla placeres, riquezas, linajes y gloria. El general, dejó los honores de sus victorias y las armas, pues le dijeron que, en el infierno hay paz. Yo no lo creí. El filósofo, la vanidad, charlatanería y palabras sin sustancia, el orgullo y pensar que eres el mejor y, sobre todo, desprenderse de la adulación que tanto había empleado.
Yo le dije:
- Hermes, yo, Belit Seri, Escriba de Alejandría, Cazador de Sueños Imposibles, ya estoy desnudo, ¿puedo subir?
- No puedes. Antes debes dejar tus sueños con la luz, el ruido de las estrellas que guardas en tu voz, las quimeras que escondes en ese rincón oscuro de tus pensamientos, tus recuerdos de las tierras fértiles del Nilo, las dudas de tu destino, tus amores escondidos entre relatos y poemas que mienten, y la confianza de que Uxa espera tu vuelta en los jardines de Tebas.
- Hermes, no puedo. No quiero acompañar a Caronte.
-Bien, puedes ir, no tendrás más oportunidades. Pero, no olvides el infierno te esperará si no cambia tu manera de pensar.
Fui trasportado por una fuerza desconocida y depositado en una calle de Maalula, pueblo montañoso a poca distancia de Damasco, desde donde te escribo. Sus habitantes hablan arameo, el lenguaje de Cristo. Solo he aprendido a decir: Ibla Jatita “Hola”.
Seguramente iré a unirme al infinito y no habré regresado a Alejandría. Los gorriones entre las madreselvas no descansan. Amiga Uxa, sus ojos murmuran relámpagos. Y puedo leer en ellos: “Y, de las últimas caricias, qué”. Estoy amarrado. Las sombras de la noche van bajando. Mi extraña vida, gota a gota, es zarandeada por un viento ebrio. Solo unos hilos de silencio nos unen. Todo parece irreal, reflejos de un vidrio oscuro. Gritaré. En mi diccionario faltan palabras para expresarme. Me pierdo entre raíces y poemas. El limo que deja el Nilo y fertiliza nuestra tierra, esconde en sus entrañas la verdad.
En un rincón lejano, la promesa del encuentro. Todo es impreciso. Todo se yergue demasiado frágil. Solo las cadenas de la realidad erigidas en dueñas, me sujetan sobre el abismo.
Belit-Seri
de: Paradoxplace book galleriesLos sabios no te enseñarán nada,
www.laabejaegipcia.com/
“Un hombre es revivido cuando su nombre es pronunciado”
Inscripción en la tumba de Petosires, sumo sacerdote de Thot
Dice Belit-Seri que hay que soñar con la luz, con el ruido de la vida, y con la alegría de las estrellas; que debemos soñar, aunque nos cueste la existencia porque el cielo estará ahí para nosotros. Pero yo ya no tengo fe en ese destino; no hay nadie ni nada que me haga confiar en él. Temo su carácter hermético, lo imprevisible de su conducta y el despego que daña la verdad de todas las creencias. Sí, sé que es muy difícil sustraerse a la atracción romántica que predicen los sueños, y a las quimeras, de por vida pretenciosas, cuando el futuro se encuentra lleno de vencidas promesas. La única arma verdaderamente efectiva para no olvidar esas promesas es la palabra escrita que crea un lazo de unión entre nuestras historias pasadas y las que todavía debemos vivir.
Eso lo sabe muy bien Belit-Seri, que lleva tiempo escribiendo los sueños que hemos dejado atrás. Sus palabras, que tienen el acento de las tierras fértiles del Nilo, el brillo de las aguas, el aroma del aire al atardecer, son la brújula que me guía hasta nuestra Arcadia Feliz. Con ellas en mi equipaje hago el camino hasta encontrar el nombre de aquel que conocemos como el Cazador de Sueños y que fue escriba del Faraón. Sin embargo, Belit-Seri duda también de su propio destino y deja que sean las abejas las que lo escriban. Belit, siempre peregrino y amigo druída de la naturaleza, ha aprendido a valorar a las abejas, a adorar la miel, ese poderoso elixir que cura las heridas. Aún así, ellas, a pesar de ser símbolo de todas las dulzuras, nacieron de las lagrimas del dios Sol, y yo temería que al igual que Ra también yo tuviera que llorar la perdida de todos mis sueños. Por eso no consultaré oráculos, ni confiaré en mitos ni leyendas y seguiré el viaje hacia lo desconocido sólo con mis propias palabras, hasta recuperar todos los besos y escuchar el grito del amor.
Uxa

Belit entre los descendientes de KOZAR, hijo de TOGARMES, nieto de JAFET, hijo de NOÉ.
Los intranquilos vuelos de las abejas siguen escribiendo mi destino. En el bosque de los deseo, las mariposas cansadas de no haber encontrar el grito que llama al amor, depositan sobre los tulipanes que se mecen en un silencio vacío, todos aquellos besos que no quisiste recibir.
Si.
-¡A dónde vamos! –me preguntaste.
-Ten cuidado, podemos saltar a la realidad y perderlo todo –contesté. Hay que soñar la luz, el ruido de la vida y el grito de las estrellas que brillan alegres a pesar de todo. Si la tierra se hunde bajo nuestros sueños, el cielo nos recibirá pero… ¿cómo? ¡Destrozados!
Caminaremos por esta vida como las cucarachas “rubia” que, aunque tienen alas no pueden volar. Si permanecemos en nuestros sueños, podremos estar entre los inmortales que caminan hacia la puerta de NOTO, solo accesible a los dioses. Y, en las noches, como en todo Egipto, noches largas de tristeza, arderán como en la Fiesta de las Luminarias, las lámparas de sal y aceite, que espantarán nuestras aflicciones.
En esta vida, como en el Oasis de Siwa, existen dos soles, el real y el que se refleja en el lago. Este último, es el más hermoso, tiembla a veces, cambia de color y nos podremos bañar desnudos en sus colores ardientes.
Te escribo desde los Pirineos. Estamos descansando. Formo parte de la embajada de Constantino VIII, con destino Córdoba, llevamos un libro para Hasday Ben Chaprut, de parte del Rey Cuzarí IOSEF, que narra la conversión de sus antepasados al judaísmo. En esa capital de “El-Ándalus” viven muchos judíos descendientes de los Jázaros, que fueron vencidos y expulsados de su imperio por príncipes moscovitas. Nos acompaña un monje que se hace llamar Nicolás. Bizancio lo ha mandado con la instrucción de traducir al latín el tratado médico de Dioscórides, un texto científico del siglo I.
En Córdoba, donde vive y trabaja Rabí Deuda Haleví, la historia de los Jazaros constituye una realidad muy vivida, puesto que, como te he dicho, numerosas familias de la ciudad pretenden descender de ellos.
Verás.
Ayer caminé por un bosque de pinos, uno de ellos me llamó: “Soy Atis, el amado de Cibeles, ella me enloqueció hasta morir por yo amar a Sagaritis. Arrepentida de su maleficio me convirtió en el pino en el que estas apoyado. ¡Por favor! Id al rio que nace cerca de esa montaña que veis en frente, y traedme noticias de mi ninfa amada”.
Obedecí.
La encontré junto a la fuente donde nace el río más hermoso. Me contó que, le seguía queriendo y que, siempre lo esperará.
Volví.
Le conté todo lo que me dijo: sus agujas resplandecieron como esmeraldas. Me estrechó entre sus ramas impregnándome perfumes de la Arcadia Feliz.
¿Escribieron nuestro destino las mismas abejas?
Belit-Seri

A Uxa:
Belit-Seri
A Belit-Seri:
Ya estoy aquí. Nadie podrá impedir que te siga. Cuando la lluvia se aleje perezosa, surgirá de nuevo la leyenda donde quedó varado nuestro tiempo.
Aún tengo tus palabras: no hay que sufrir miedo en la oscuridad, porque en ella nacen los sueños, súbitos e irresistibles.
En espera de esa barca que me llevará a ti, veo llegar al Cazador de Sueños.
Uxa