Tan fuerte como la Muerte es el Amor

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“Los labios de la sabiduría permanecen callados,excepto para el oído capaz de comprender”.
Kybalión
La distancia se salva con la palabra, y era la tuya la que me llegaba hace unos días, cuando aún no había abierto el loto azul sus pétalos. La salud, dices, ya no es tu principal desvelo y ahora que el dolor ha empezado a formar parte de la historia, vuelves a recobrar el ansia de dejar en la tierra el perfil de tus pisadas en un interminable caminar. En cambio las mías se han hecho piedra para afrontar la
erosión que sólo puede darle el tiempo y el abrazo de la melancolía. Un tiempo que tú defiendes con la inquietud del que teme perderlo todo, contando las lunas que marcan nuestra separación mientras arrastras tus deseos con el esfuerzo constante que supone el vivir.
Me comentas que te sientes libre después de huir de esos pueblos torturados por guerras, y haber encontrado el alivio entre gente de paz. Sin embargo, yo veo esa libertad de la que hablas silenciosamente triste, condenada a la soledad del que siempre está en camino, sin familia, sin el fuego de un hogar, en persecución constante de la fortuna. ¡Cómo no voy a caer en el desaliento!, ¡cómo voy a poder mantener la ilusión! Para mí recordarte sí es una inmensidad inasible, un insoluble enigma, que hace del Amor un algo desconocido e inalcanzable. Cada vez estoy más convencida de que mi esperanza tengo que buscarla en otras dimensiones. Mi vida hasta ahora ha sido un cuenco de recoger lágrimas, que no me ha llevado a ningún fin. Ya no voy a esperar la llegada del verano y partiré hacia unas tierras que llaman las Galias – creo que los romanos ya han puesto un ojo en ella - con abundancia de bosques y pantanos, caza, pesca, y un fructífero campo donde crece el trigo y la vid. Hay una ciudad, Massalia, que creo tiene que ser interesante de conocer.
Será un viaje largo y no exento de peligros, pero no pediré ayuda al falso Neso, que lleva en su concienca la muerte de Héracles. Desconfía de él. Mejor acudir a las Anjanas, que protegen a enamorados y a los que se pierden ….. No dejaré nada al azar, aunque también es lícito soñar con una Arcadia y dejar que nos haga sentir feliz. Estoy de acuerdo con que en el Amor no somos nosotros los que elegimos y nos adaptamos al mundo en que vivimos, cuando se hace dueño de nuestro corazón. No tenemos suficiente fuerza para vencerlo. Como tú dices, innata es la duda, innata es la desconfianza, sólo el que sueña siempre, por amor, se confía, pero yo le tengo demasiado respeto a la muerte, como para pensar que sea esencial morir en la esclavitud de ese Amor.
Se ha levantado un suave aire y crecen las sombras, cuando llega el momento de despedirme de tí.
Uxa
(Tan fuerte como la Muerte es el Amor: Cantar de los Cantares)