Pons asinorum

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“Todas las cosas tienen su número y los números son cosas”
(Pitágoras)
¡Qué reclamo ha sido para mi corazón la llegada de tus noticias! He querido prestarle sus latidos al viento, para que me acerque hacia ese velero que lleva tu nombre. ¿No oyes ya su sonido? Son los acordes nacidos de su movimiento, y es que todo tiene su armonía, su acorde. Te siento a la deriva, buscando demasiado cerca de ti el conocimiento, y olvidas que todo lo inconmensurado debe quedar en el secreto. Que sea la imaginación tu compañera, esa Hada que domesticó al unicornio dejando que reposara su cabeza en su regazo. Mi tiempo, en cambio, se hace transparente y comienzan a disiparse las dudas desde que comencé a recorrerlo desde el principio.
Sabes, te confesaré que este verano intenté encontrarme contigo y viajé a Sefarad. Pasé por valles y montañas, senderos estrechos entre paisajes agrestes de fuertes contrastes, verde oscuro de abetos y pinos, hasta llegar a los pies de las tres hermanas que duermen su desgracia para siempre. Aunque me pareció estar en los umbrales del misterio que envuelve tu existencia, se me quebró esta ilusión por lo irracional del deseo, al recordar que eres uno de los Elegidos y debes hacer que se cumpla lo que está escrito. Te sentí, y fue el viento el que descubrió el poema, rompiendo tu secreto. Palabras que me traen el sabor de los dátiles dulces, imágenes de desiertos de arena, Aguas Sagradas, un otoño de oro, y la llama de las ofrendas a Thot.
Yo sigo buscando, entrando en la espiral del eterno círculo, el principio de toda armonía, de toda progresión. ¡Qué largo se me hace el camino entre tinieblas y polvo, hasta la verdad! ¡Qué dificil encontrar a quien tiene su nombre consagrado al dios del Silencio! aunque no desisto de llegar al verdadero Belit-Seri, escriba, que fue soldado del Faraón. Quizás sea su propia escritura la clave, lo positivo, la luz del Número 1, el punto de retorno del que no podemos pasar. Será la tragedia de sentir como humanos.
Uxa

