En tránsito

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“Yo duermo, y mi corazón vela. La voz de mi querido llama: abre, hermana mía, compañera mía, paloma mía,porque mi cabeza está llena de rocio y mis cabellos de
las gotas de la noche” *
Aunque el camino siga siendo impracticable, y mi búsqueda no coseche el fruto deseado, me quedará siempre el néctar que destilan tus palabras, halagos que despiertan mis sentidos. Has vencido al silencio, y mientras el horizonte empieza a mostrarme la silueta de tu nombre, yo no desisto de llegar a iniciarme en el completo Conocimiento. Tengo tu promesa. El destino - me dijiste en una ocasión - no está escrito en las estrellas sino en nuestros actos, y mis manos son las que me llevarán a él. Por eso me atreví a cruzar el Nilo y acudí a tu llamada. Renuncié a las Aguas Sagradas, y salí de los límites marcados por mi historia, y será la palabra quién me de a conocer tu nombre. Sí, es esencial ser libre, entonces ¿porqué dejar evaporar tantas lágrimas? ¿No será que agazapada en esa libertad que has conseguido se esconda la soledad?
“Ven, Amado mío, ven a tu huerto y come de las frutas de sus manzanas delicadas.Salgamos al campo, veremos si florece la vid. He guardado para tí todos los frutos, viejos y
nuevos” *
Domina el miedo a ser esclavo de los sentimientos. No es digno de aquel guerrero, que se mantenía al lado del Faraón. Arrojado cazador, poeta de las palabras, el que decía tener consagrado su nombre al dios del Silencio, entrégate y confia. Siempre habrá azules que nos sorprendan y montañas que conserven su blanco, habrá claros y tinieblas, el mal poseerá la misma fuerza que el bien. Visión dualista de la que me hablaron unos hombres buenos que he conocido en los caminos del Languedoc, cátaros, que dicen ser cristianos, pero niegan el derecho de castigar el mal. Estos hombres, de oscuro vestidos, tienen muy en cuenta el Camino de Iniciación al Amor, lejos del acoso del tiempo y la memoria. ¿Te atreverías también tú, que lo haces languidecer, aferrado a ese aire de melancolía y soledad que te caracteriza?
¡Ven, yo te ayudaré, déjate guiar! Sé que te encuentras ya cerca: siento en mis labios el silencioso roce de tu nombre.
Siempre UXA
(*Cantar de los Cantares)