Thursday, February 8, 2007

Desde ITIL

 

 

 

 

 

 

 

 

http://www.business-with-turkey.com/guia-estambul/constantinopla.shtml


 

 

 

 

 

He visto a Dioscara a cara y aún estoy vivo”Génesis 32,31 

  

Las copas de los árboles se están llenando de una tarde que no quiere morir. El río Tailer, que fertiliza las tierras de Itil, parece detener su curso para recibir la caricia de los últimos rayos de sol.

 

Uxa: vivimos de retales del Amor. Los amores son inmortales, nosotros no. Tu sabes que los papiros egipcios cuentan que el Sol engendró a la especie humana en un momento de tristeza. Los primeros humanos nacieron de las lágrimas del Sol. El amor no tiene reglas de juego. Engaña sin tener intención. Miente al empezar y al terminar una pasión. Se compran y venden amores fingidos, y se es felíz. Mentiras que hacen soñar y verdades que hacen llorar.

 

Decía Platón: “El hombre es un auriga que conduce un carro tirado por dos briosos corceles: el “placer” y el “dolor”. Todo el arte del auriga consiste en templar la fogosidad del caballo negro y acompasarlo con el blanco, para así correr sin perder el equilibrio”

 

Muchos amores dan vueltas como planetas, sin llegar a tocarse, sin mezclarse. Es que la historia de esos amores no está todavía escrita. Bueno… esto parece los últimos coletazos de una primavera extraña.

 

Hace tiempo que dejé Palestina. Ahora estoy en tierras de los jázaros. Te voy a contar qué me pasó: tenía frío. Me cobijé en los porches de una plaza porticada de Constantinopla. En esos momentos sonaron las campanadas de la torre de una iglesia próxima, y su eco resbalaba por las fachadas de las casas. A esa hora temprana de la mañana las sombras que dejaba la luna, mudas y tristes, se retorcían en las columnas de los soportales. Una mujer, bella dama, se acercó a mí y sin saludar ni preámbulo alguno me dijo: “¿Eres jázaro de los nacidos en Barcino, de Sefarad, verdad?” Su sonrisa iluminó los más recónditos rincones de mi alma.

Le contesté: “Pues…, sí, yo soy de allí, de estirpe jázara por parte de madre y egipcia por parte de padre”. Ella, con voz celestial: “Por favor, acude mañana de madrugada, a la plaza de Juan el Bautista, te haré entrega de un pergamino relacionado con la tribu perdida de Israel”.

 

En ese momento empecé a dudar del equilibrio mental de la extraña mujer morena. Me pareció que se daba cuenta de mis pensamientos: “No temas, dijo,  eres uno de los Elegidos. Los Otros te llevarán de la mano para conseguir que se cumpla el destino escrito desde el Principio del Universo Creado”.

 

Ante de que pudiera pedirle explicación alguna desapareció corriendo, seguida de su larga cabellera flotando sobre un azul luminoso, que dejaba caer en forma de estrellas sus ojos misteriosos.

 

¡Todo era tan extraño! Mi curiosidad fue más fuerte que todo los argumentos para desistir. Al día siguiente estaba en las escalinatas que dan acceso a la iglesia de Juan el Bautista. Frente a frente el bello rostro, que seguía alumbrado por sus ojos y su eterna sonrisa.

 

“¡Toma! Sigue las instrucciones al pié de la letra”.

 

Me hizo entrega de una cartera y un pergamino. Corrió hacia el Cuerno de Oro, y desapareció. Fue donde la vi por última vez. Me había quedado inmóvil, sin respiración. Cuando me dirigía la casa de Ateh, donde me hospedaba, tenía la sensación de conocer aquella mujer desde hacía mucho tiempo, de mucho tiempo antes de venir a este mundo.

 

La primera pista del pergamino decía: ITIL. Como sea que está escrito en un idioma desconocido para mí, estoy tratando de conseguir la interpretación de algún sabio de esta capital a orillas del Caspio, en la desembocadura del río Volga. Este pueblo se ha convertido a las tres religiones del Libro y son muy expertos en lenguas habladas y tradiciones secretas.

 

Ya te tendré al corriente:  Belit-Seri 

Posted by Pilar in 20:07:27 | Permalink | No Comments »