Tuesday, May 29, 2007

Os adoramos, Agua, madre de todas las aguas

 

 “Si amas algo, déjalo libre, … si vuelve a ti es tuyo; y si no vuelve, es porque nunca lo fue”

Rubaiyyat.

Ha vuelto a casa. En sus ojos asoma una nostalgia imprecisa, débil rescoldo de lo que fue el principio de una intensa pasión. Cansada de caminar leyendas, de ser constante mito del Cazador de Sueños, quiere recobrar el equilibrio y recoger los fragmentos de su vida. Sus pasos van dejando huellas en la tierra oscura y buscan la sombra en rosa de los tamariscos, en el límite de las Aguas Sagradas que lloran con ella la inconstancia del escriba. Gota a gota el dolor se hace agua, germen, origen, esencia de todas las cosas.

 

Vence el atardecer a la luz, y en ese claro-oscuro herido surge la imagen de quien estará siempre en eterna huida. A él de nada le ha servido hallar la fuente de la vida, lo fluido de su caudal, y le ha llegado el castigo en forma de mujer: ella conoce ya la Verdad. Sabe que por seguir al que no quería decir su nombre se ha visto hecha llanto, lágrima, agua, y es ese Agua susceptible de cambios, madre de todas las aguas, a quien quiere entregarse ahora que se siente perdida. Uxa sólo tiene que esperar que el agua le alcance para desaparecer.

Uxa

Posted by Pilar at 23:10:56 | Permalink | Comments (1) »

Sin viento en las velas

 

 

Entre las ramas de las palmeras se divierten los rayos del sol, en los lotos las miradas de los dioses de Saqqara, en el reloj de la pirámide los colores del atardecer y en el césped BELIT y SESHAT,señora de la escritura, tumbados se divierten con sus sueños. Palmeras y lotos se miran vanidosos de su divinidad. En el reloj: la eternidad.

 

Después de nidificar sobre sus cuerpos, los goznes de la pasión ingente rechinan bajo los efectos del Apocalipsis de su amor. Lamento magnífico de pergamino que espanta los sueños, juego lento de un cortejo de relatos que quieren la eterna huída. Comprender la escena colorista de ese instante era imposible. Seshat, soberana de la morada de los pergaminos, fulgía gentil. BELIT, como un poema que merece el opalino regreso a la historia inacabada, teje tentaciones que nivelen lo perverso. Aunque mágicas sus historias, se sabía prisionero de sus deficiencias en la construcción de los jeroglíficos.

 

Se fue parpadeando como un gusano de luz del lecho de la diosa. Ella lo entendía. La tierra húmeda que cobijó los escalones del deseo, recogió la huella que liberó un único trazo verosímil de crear un bello relato de amor.

 

Cuando marchó de vacío tras UXA -la gacela de la armonía y la paz- dejó sobre los labios de SESHAT la caricia hipócrita del agradecimiento.

 

 Belit-Seri

Posted by Pilar at 22:31:21 | Permalink | No Comments »

Sunday, May 13, 2007

Nada es seguro para el hombre

 

Ovidio.

Súbitos e irresistibles se presentan los sueños imponiendo sus imágenes. La noche me deja a solas con ellos, en el intento fallido de personalizarlos cada vez que llega el alba. Un empeño que tiene mucho de esa ave rebelde que se negó a probar el fruto del Árbol del Paraíso. También mis sueños son premiados con la continuidad.

Hoy me he despertado vencida: no pude evadir lo irreal de esos sueños que, en el idioma del pasado, me seducían con arriesgadas fantasías rescatando asombros, retazos de recuerdos, y un temblor retenido con el nombre infinitamente buscado de aquel que se fue a dormir bajo los cedros de Orión. ¡Todo quimeras, ficciones, caprichos! A mí no me hace falta soñar para saber que cuando muere el amor, nace otro más jóven; sé de lo efímero que puede ser su fuego, sé que la luz hace el camino junto a la oscuridad de Seth, y sé del carácter voluble de ese sentimiento que, como las leyendas, se entrega al letargo del tiempo y la distancia.

Presiento en tus letras sombras y algo de miedo. Quizás se le apagó la luz al candil eterno que te llevaste a tu nueva vida, quizás olvidaste las palabras de Ovidio, confiando demasiado en tí. Aún recuerdo las tuyas cuando me dijiste que a las personas que habitan el pasado, prisioneras en el hechizo del recuerdo, sólo les queda el desahogo de vivir de los sueños, y me incitaste a buscar la verdad.

Ahora mientras escribo, la noche me coge desvelada: surgen como el ave Fénix, de las cenizas del olvido, imágenes con un lenguaje nuevo, de nostalgias, de recuerdos, de amaneceres. Pero, ¿cómo saber si todo lo que tú me dices es la Verdad? No quiero arriesgarme a la venganza de los dioses, y ser condenada de por vida a tejer el lastre de tus desolados sueños.

Uxa

 

 

 

Posted by Pilar at 23:00:22 | Permalink | No Comments »

Wednesday, May 9, 2007

Los cerrojos de la noche

 Cartas intemporales

Ayer noche, como si antes de acostarme me hubiera untado con la sangre de una abubilla, sufrí una horrible pesadilla. Hallándome en Irlanda vi un pájaro de pico rojo que tenía las plumas de muchos colores. Esto, como puedes pensar, no tiene ninguna importancia -habrás visto muchos en tu jardín junto al Nilo de diferente forma y tamaño- si no fuera por verlo nacer de una flor que tenía los mismos colores. La arranqué para llevármela a casa. El pajarillo que volaba sobre mi cabeza sin dejar de trinar y dar vueltas, cayó muerta a mis pies en el instante que separé la bella flor de su tallo.

Al día siguiente, caminando en compañía de un desconocido hacía el mar, le conté la historia. A él no le extrañó nada: “En este país existen árboles que, como los frutales, crecen de sus ramas pájaros que penden de sus picos. Con el tiempo los que caen en la tierra mueren, los que caen en el agua viven” me dijo sin muestras de extrañeza alguna, y siguió:

 

“Cuando llegue la noche -si permaneces conmigo- ya te contaré una historia relacionada con los que como tú miran a las mujeres con la misma concupiscencia que has mirado a la mesonera. ¡Recuerda a la que David envolvió a Betsabé!”

Algo raro noté en el extraño compañero de viaje. Nunca alzaba la cabeza y dejaba ver unos párpados grandes y negros que no dejaban ver los ojos. Su boca despedía un aliento fétido. Me puse en guardia. Plinio cuenta que existen hombres-animal de párpados grandes, -ojos semejantes a los bueyes- que si miran directamente a tus ojos, puedes morir inmediatamente. Me separé velozmente de él y desandando la senda que habíamos recorrido me recogí en la posada.

 

Desperté sobresaltado. A mi lado yacía la mesonera. Aromas de los cedros del Líbano y canela perfumada seguía desprendiendo su cuerpo convertido en un sahumerio. Y fue ceniza. Y fue un gusano blanco y muy menudo en un instante. De inmediato, de una llama color fenicio, nació una bella mujer joven. Era igual que la egipcia que había conocido en Egipto hace ya quinientos años.

 

Uxa, sólo te lo cuento a ti: el Fénix existe, solo hay uno en el mundo, pero existe. De las cenizas de un viejo amor, nace otro joven amor. Soy como la ibis: ¡impuro! No sé nadar en las aguas profundas del amor, solo puedo pescar donde flotan los amores muertos. Soy como la salamandra que apaga el fuego. Y como los centauros tengo dos almas. Cuando muera, si muero alguna vez, quiero que me entierren en Tesalia, tierra de Aquiles. ¡Te rindo homenaje mujer de la paz, señora de los gozos del corazón!

 

¡Mi corazón está feliz, el aura se eleva sobre mí!  ¡Ojalá caminemos entre los elegidos de Osiris!

 

 Belit-Seri

Posted by Pilar at 23:42:01 | Permalink | No Comments »

Sunday, May 6, 2007

En la distancia todo se hace leyenda

 

 

 

Poussin

 

“Crecida noche … que no tuviste vergüenza de conocerme”. Rilke

 

 

Se le terminaba el tiempo y ocultó la nostalgia instalada en sus ojos, celosa de sus propias emociones. En su desmoronada memoria se hicieron añicos los recuerdos, y desaparecieron fugaces las imágenes en el horizonte que ya supo inalcanzable para siempre. Ni las luces de las calles podrían iluminar los últimos jirones del pasado mientras que cada poro de su piel absorbiera lo negro del dolor. Empezó a sentirse querida por la soledad y el silencio. La derrota le robó el último aliento de fe. Ya no espera nada de quien entregó su pasión al olvido, y confiara a un trozo de papel la fuente de sus sueños. Su infidelidad presentida le llegó robando sus íntimos deseos, el dulce olor de una tierra dorada y fértil, la belleza de un paisaje donde había dejado huellas su niñez. Sólo le restan abruptos senderos, renuncias, miedos, y unas palabras escritas como ritual que precede a la muerte de un sentimiento sin la suficiente intensidad para vivir.

Tiene que seguir. El retorno se ha hecho imposible al subierse a la Caravana errante de la vida. Ahora sabe que los dioses renuncian a los que se entregan a la melancolia del desaliento, y que esa Arcadia, que había buscado tan desesperadamente, desaparece para siempre en el infinito de la noche.

Uxa

Posted by Pilar at 22:25:56 | Permalink | Comments (1) »