Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad (Proverbio árabe)
Los dioses han sido condescendientes conmigo: con los trazos rotos del silencio he compuesto las palabras que no pudieron resistir el paso del tiempo.
La voz tiene un eco inconfundible y fuerte: ¡Belit–Seri!, y el acento -desgastado ahora por las andadas geografías- lleva impregnado de soledad la ternura del ayer. ¡Qué lejos quedan aquellos días en los que nuestras sombras se abrazaban bajo los sicómoros, qué lejos está ya el tiempo de guerra y de batallas imposibles, de horizontes perdidos, de dioses exigentes, de consultar los oráculos de un futuro que nos dejamos robar!. No tengas miedo de recuperar tus letras, de escribir. Recurre a tu memoria para llevarlas a lo terso del papel. De algo tiene que valer estar cerca de Hermópolis, ciudad del Escriba.
De nuevo la Caravana sigue la dualidad del destino que te distancia de mí, y te reserva en el País de las Turquesas ese otro Egipto, donde la Historia escribirá de tierras prometidas. No temas, yo no te exigiré nada. Me dijiste: “los sueños no deberían salir de donde están”, y dejé que formaran parte del aire en la Casa de la Vida como ofrenda a Sachat. Ella te hará llegar lo que te escribo, mientras sigo a ese jázaro errante buscando la verdad de su nombre, hasta el silencio de Sarkel. Ves, no es tan difícil confiar lo frágil del deseo – indeleble y desválido - a las páginas de barro, a los papiros ocre, a la habilidad del escriba.
Crecen los días, y vuelvo a viajar en el tiempo hacia los orígenes inciertos de esos nómadas que temo sean olvidados por la Historia. Cuento con la astucia y la magia de Thot para llegar a ellos. Para ti es mi palabra de volver …
“Cuando ya no esté,
no habrá más rosas, cipreses, labios rojos,
ni vino perfumado.
No habrá más albas ni crepúsculos,
alegrías ni penas.
El universo no existirá,
pues su realidad depende de nuestro pensamiento”. (Omar Khayyam)
Uxa