Como un rumor entristecido
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Como un rumor entristecido me llegaron tus noticias, Belit-Seri, desde la ciudad de las Palmeras, Jericó. Dicen de ti que sigues siendo soldado, siempre sigues peregrino en defensa de la Verdad. Dicen que no renuncias a formar parte de un ejército de historias conflictivas, ni a seguir caminos impuestos por batallas que ya vencieron. ¿Es verdad ésto, Belit, o es el guerrero quien se deja oír? … En cualquier caso es un lenguaje que dicta quimeras. No eres consciente de que la distancia y la ausencia son armas peligrosas que desgarran con lenta monotonía y que el tiempo nos obliga al olvido. Temo que te encuentras en la orilla equivocada y que estás siendo arrastrado por la fuerza de unos sentimientos contrariados.
Sí, temo por ti Belit-Seri, !cuídate! Los dioses te son favorables, pero tu historia -la nuestra- tiene capítulos complicados de asedios e invasiones que duran desde siempre, como la misma Jericó. Costó siete días y siete vueltas cada día a las murallas de la ciudad para que éstas terminaran por caer. Más largo es ya el tiempo que yo estoy aquí en estas tierras, más largo el asedio que los reyes cristianos impusieron al último sitio que quedaba aún por conquistar. He visto como se cerraba el cerco alrededor de la ciudad, he visto luchas desesperadas, familias expulsadas, otras tenían que salir huyendo. Y he visto a un rey que lloraba su reino perdido, lágrimas por esta ciudad a la que no supo defender bien.
Belit-Seri, dices que fuimos apacible melodía, que nunca conocimos el desaliento, pero la caída de nuestros muros ha arrastrado también nuestras defensas hiriéndolas de dudas y desánimos. Ahora nuestras pasiones están en completa desnudez. Y esto me inquieta. Iniciada en una nueva creencia, mantengo callado lo que hasta ahora fui: nombrada por el Escriba la más bella hija del Faraón. No creo que él pudiera hacer mucho por mí en estos momentos, es peligroso ser parte de una herencia árabe-judia: los reyes cristianos no están haciendo honor a su palabra dada y me veo obligada a seguir mi camino, tengo que marchar. Belit, para mí también se ha espantado ya la calma y no hay nada ni nadie que me retenga …
Uxa
He venido de visita, Pilar y me he entretenido con la bella- aunque triste - historia que nos dejas.
Abrazos del mar.
Lola Bertrand