Monday, June 2, 2008
El poder de la palabra (noticias de Uxa)
www.laabejaegipcia.com/
“Un hombre es revivido cuando su nombre es pronunciado”
Inscripción en la tumba de Petosires, sumo sacerdote de Thot
Dice Belit-Seri que hay que soñar con la luz, con el ruido de la vida, y con la alegría de las estrellas; que debemos soñar, aunque nos cueste la existencia porque el cielo estará ahí para nosotros. Pero yo ya no tengo fe en ese destino; no hay nadie ni nada que me haga confiar en él. Temo su carácter hermético, lo imprevisible de su conducta y el despego que daña la verdad de todas las creencias. Sí, sé que es muy difícil sustraerse a la atracción romántica que predicen los sueños, y a las quimeras, de por vida pretenciosas, cuando el futuro se encuentra lleno de vencidas promesas. La única arma verdaderamente efectiva para no olvidar esas promesas es la palabra escrita que crea un lazo de unión entre nuestras historias pasadas y las que todavía debemos vivir.
Eso lo sabe muy bien Belit-Seri, que lleva tiempo escribiendo los sueños que hemos dejado atrás. Sus palabras, que tienen el acento de las tierras fértiles del Nilo, el brillo de las aguas, el aroma del aire al atardecer, son la brújula que me guía hasta nuestra Arcadia Feliz. Con ellas en mi equipaje hago el camino hasta encontrar el nombre de aquel que conocemos como el Cazador de Sueños y que fue escriba del Faraón. Sin embargo, Belit-Seri duda también de su propio destino y deja que sean las abejas las que lo escriban. Belit, siempre peregrino y amigo druída de la naturaleza, ha aprendido a valorar a las abejas, a adorar la miel, ese poderoso elixir que cura las heridas. Aún así, ellas, a pesar de ser símbolo de todas las dulzuras, nacieron de las lagrimas del dios Sol, y yo temería que al igual que Ra también yo tuviera que llorar la perdida de todos mis sueños. Por eso no consultaré oráculos, ni confiaré en mitos ni leyendas y seguiré el viaje hacia lo desconocido sólo con mis propias palabras, hasta recuperar todos los besos y escuchar el grito del amor.
Uxa
Belit, entre los descendientes de Kozar

Belit entre los descendientes de KOZAR, hijo de TOGARMES, nieto de JAFET, hijo de NOÉ.
Los intranquilos vuelos de las abejas siguen escribiendo mi destino. En el bosque de los deseo, las mariposas cansadas de no haber encontrar el grito que llama al amor, depositan sobre los tulipanes que se mecen en un silencio vacío, todos aquellos besos que no quisiste recibir.
Si.
-¡A dónde vamos! –me preguntaste.
-Ten cuidado, podemos saltar a la realidad y perderlo todo –contesté. Hay que soñar la luz, el ruido de la vida y el grito de las estrellas que brillan alegres a pesar de todo. Si la tierra se hunde bajo nuestros sueños, el cielo nos recibirá pero… ¿cómo? ¡Destrozados!
Caminaremos por esta vida como las cucarachas “rubia” que, aunque tienen alas no pueden volar. Si permanecemos en nuestros sueños, podremos estar entre los inmortales que caminan hacia la puerta de NOTO, solo accesible a los dioses. Y, en las noches, como en todo Egipto, noches largas de tristeza, arderán como en la Fiesta de las Luminarias, las lámparas de sal y aceite, que espantarán nuestras aflicciones.
En esta vida, como en el Oasis de Siwa, existen dos soles, el real y el que se refleja en el lago. Este último, es el más hermoso, tiembla a veces, cambia de color y nos podremos bañar desnudos en sus colores ardientes.
Te escribo desde los Pirineos. Estamos descansando. Formo parte de la embajada de Constantino VIII, con destino Córdoba, llevamos un libro para Hasday Ben Chaprut, de parte del Rey Cuzarí IOSEF, que narra la conversión de sus antepasados al judaísmo. En esa capital de “El-Ándalus” viven muchos judíos descendientes de los Jázaros, que fueron vencidos y expulsados de su imperio por príncipes moscovitas. Nos acompaña un monje que se hace llamar Nicolás. Bizancio lo ha mandado con la instrucción de traducir al latín el tratado médico de Dioscórides, un texto científico del siglo I.
En Córdoba, donde vive y trabaja Rabí Deuda Haleví, la historia de los Jazaros constituye una realidad muy vivida, puesto que, como te he dicho, numerosas familias de la ciudad pretenden descender de ellos.
Verás.
Ayer caminé por un bosque de pinos, uno de ellos me llamó: “Soy Atis, el amado de Cibeles, ella me enloqueció hasta morir por yo amar a Sagaritis. Arrepentida de su maleficio me convirtió en el pino en el que estas apoyado. ¡Por favor! Id al rio que nace cerca de esa montaña que veis en frente, y traedme noticias de mi ninfa amada”.
Obedecí.
La encontré junto a la fuente donde nace el río más hermoso. Me contó que, le seguía queriendo y que, siempre lo esperará.
Volví.
Le conté todo lo que me dijo: sus agujas resplandecieron como esmeraldas. Me estrechó entre sus ramas impregnándome perfumes de la Arcadia Feliz.
¿Escribieron nuestro destino las mismas abejas?
Belit-Seri