El poder de la palabra (noticias de Uxa)
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“Un hombre es revivido cuando su nombre es pronunciado”
Inscripción en la tumba de Petosires, sumo sacerdote de Thot
Dice Belit-Seri que hay que soñar con la luz, con el ruido de la vida, y con la alegría de las estrellas; que debemos soñar, aunque nos cueste la existencia porque el cielo estará ahí para nosotros. Pero yo ya no tengo fe en ese destino; no hay nadie ni nada que me haga confiar en él. Temo su carácter hermético, lo imprevisible de su conducta y el despego que daña la verdad de todas las creencias. Sí, sé que es muy difícil sustraerse a la atracción romántica que predicen los sueños, y a las quimeras, de por vida pretenciosas, cuando el futuro se encuentra lleno de vencidas promesas. La única arma verdaderamente efectiva para no olvidar esas promesas es la palabra escrita que crea un lazo de unión entre nuestras historias pasadas y las que todavía debemos vivir.
Eso lo sabe muy bien Belit-Seri, que lleva tiempo escribiendo los sueños que hemos dejado atrás. Sus palabras, que tienen el acento de las tierras fértiles del Nilo, el brillo de las aguas, el aroma del aire al atardecer, son la brújula que me guía hasta nuestra Arcadia Feliz. Con ellas en mi equipaje hago el camino hasta encontrar el nombre de aquel que conocemos como el Cazador de Sueños y que fue escriba del Faraón. Sin embargo, Belit-Seri duda también de su propio destino y deja que sean las abejas las que lo escriban. Belit, siempre peregrino y amigo druída de la naturaleza, ha aprendido a valorar a las abejas, a adorar la miel, ese poderoso elixir que cura las heridas. Aún así, ellas, a pesar de ser símbolo de todas las dulzuras, nacieron de las lagrimas del dios Sol, y yo temería que al igual que Ra también yo tuviera que llorar la perdida de todos mis sueños. Por eso no consultaré oráculos, ni confiaré en mitos ni leyendas y seguiré el viaje hacia lo desconocido sólo con mis propias palabras, hasta recuperar todos los besos y escuchar el grito del amor.
Uxa
Nada mejor que dejarse embarcar en un sueño, para mecerse en lo ignoto.
Saludos de Nómada.