El amor verdadero …
“El amor verdadero es un gigante de oro” (Jorge Eduardo Eielson, Perú 1924-2006)
Belit-Seri, ¡cómo puedes pedirme que no tema por ti, cómo quieres que guarde silencio ante tus desánimos y fatigas! Me duele aceptar esa actitud de entrega y sumisión, y ese empeño tuyo en seguir siendo fiel a una tierra en discordia: “pueblos que no tienen piedad”, me dijiste. A mí me es imposible olvidar que ella fue testigo de mis ternuras, y ahora no me queda otra cosa que seguir el lenguaje que dicta un corazón herido por la distancia. De nada sirve recordar tiempos pasados, salvar abismos, de nada sirve volver a la imágenes de entonces, si ya no hay nada ni nadie que nos retenga.
Sigo aquí, en estas tierras que van recobrándose de sus propias batallas. Los monarcas de este reino quieren conseguir la unidad y para ello tienen un comportamiento extremo: han hecho verdad un rumor que venía oyéndose desde algún tiempo con la expulsión de los judios de una manera cruel. También estos días está en boca de todos el nombre de un navegante –del que dicen puede ser judío- que está empeñado en demostrar que hay una nueva ruta por mar hacia el Oriente. Hay quienes piensan que todo esto es una fantasía.
Al igual que los Sefardíes también tú y yo conocemos el exilio. Vivimos un constante peregrinaje en busca del Destino que nos prometió el Cazador de Sueños. Hemos andado rutas peligrosas y tiempos variables esgrimiendo nuestra pasión como arma para defendernos del olvido. Siempre estamos a la busca de la felicidad, intentando mantener el equilibrio entre nuestra mente y el cuerpo, sin descartar que cada día puede ser el último que se nos conceda. Por eso no te pregunto más por el futuro, pues será el tiempo quién saque todo a la luz, y sigo la norma que dicta el poeta Horacio: adonde los vientos me arrastren me dejo llevar.
foto de Bernard Cloutier
